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Qué hacer si nuestra mascota tiene un encuentro con la oruga Procesionaria del Pino

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una oruga que, con la llegada del buen tiempo, sale de sus nidos situados en los árboles en busca de un terreno blando donde continuar su ciclo vital.

Sólo esta fase larvaria puede suponer un peligro para la salud, tanto para las personas como para sus mascotas. Las orugas están cubiertas por numerosos pelos con capacidad urticante debida a la presencia de una toxina termolábil llamada Thaumatopina.

Se debe tener en cuenta que no es necesario un contacto directo con la oruga ya que dichos pelos pueden desprenderse, flotar en el aire y provocar una reacción alérgica.

Los signos más frecuentes que podemos ver en nuestras mascotas son glositis (inflamación de la lengua), hipersalivación, blefaritis (inflamación de párpados) y edema facial, así como inquietud, dolor bucal, vómitos y dificultad respiratoria.

Lo más importante es acudir a un centro veterinario de manera inmediata para poder instaurar un tratamiento lo antes posible.

Como primera medida se puede lavar la zona afectada con agua tibia con el fin de inactivar la toxina responsable de la reacción. Se debe evitar frotar la zona, ya que de esta manera se romperían los pelos facilitando la liberación de más toxina y empeorando el cuadro.

Se requiere instaurar de manera rápida un tratamiento con corticoides para frenar la reacción, así como terapia de soporte con analgésicos, antibióticos, antieméticos y fluidoterapia dependiendo de la gravedad de cada caso.

También se aconseja avisar a las autoridades municipales en el caso de ver procesionarias en algún parque o jardín público para que puedan ser eliminadas de manera efectiva y sin riesgos.

Instrucciones para bañar a un perro alérgico.

En los últimos años en el campo de la dermatología veterinaria se ha avanzado mucho en el empleo de tratamientos tópicos, especialmente en la especie canina, en forma de champús de todo tipo; antibacterianos, antifúngicos, antiseborréicos, rehidratantes, emolientes o reestructurantes. Pues bien, algo tan aparentemente sencillo como bañar al perro con un champú terapéutico, puede ser mucho más eficaz si durante el proceso seguimos estos sencillos consejos que enumero a continuación:

– El aire de la habitación donde se realice el baño debe ser caliente, para ello pueden emplearse pequeños calefactores portátiles.

– El agua del baño debe ser tibia o templada, si se calienta en exceso producirá una vasodilatación que puede agravar el picor de nuestro perro alérgico.

– En los primeros baños, es conveniente realizar un primer prelavado con un champú convencional, no terapéutico. Su finalidad es eliminar la grasa acumulada en el manto, descamaciones y detritus celulares, para de este modo preparar la superficie cutánea para la aplicación del champú de tratamiento. Así obtendremos dos beneficios: Ahorro, ya que necesitaremos menos champú terapéutico para el mismo efecto y Eficacia, ya que la superficie de contacto del champú de tratamiento con la piel será mayor.

– A continuación se aplicará el champú medicado, poniendo especial énfasis en la distribución del producto sobre las áreas más afectadas; axilas, ingles, región interdigital…

–  Y ahora viene lo bueno, el perro debe permaner enjabonado un mínimo de 10 minutos, antes de aclararlo abundantemente con agua tibia. Este tiempo de contacto es fundamental para la eficacia del producto y aunque a menudo supone un esfuerzo titánico por parte del propietario, les propongo que prueben a tener un perro enjabonado dando saltos en la bañera durante 10 minutos, agitándose para secarse e intentando fugarse a toda costa para refugiarse en el salón. El resultado sin duda merece el sofocón inicial.

– Por último el secado debe realizarse mayormente mediante el empleo de toallas, aprovechando la temperatura de la habitación caldeada inicialmente, para evitar en la medida de lo posible el uso del secador, ya que este produce una sensación de quemazón totalmente desaconsejable sobre la piel del perro alérgico.

Y ahora a disfrutar del baño.

 

Recomendaciones para perros y gatos alérgicos a los ácaros del polvo.

Los ácaros del polvo son el alergeno más frecuentemente implicado en cuadros de dermatitis atópica canina y felina. Uno de los métodos terapéuticos básicos en dermatología veterinaria consiste en evitar el contacto con el alergeno principal o minimizar su presencia en el entorno. Para ello puede ser útil seguir algunas de estas recomendaciones:

– Evitar el empleo de alfombras.

– La cama de la mascota debe ser de material sintético, evitar los rellenos de plumas o lana.

– Las revistas, periódicos y libros, pueden actuar como «acumuladores de ácaros del polvo».

– Evitar las plantas ornamentales, su presencia aumenta la humedad ambiental y favorece el desarrollo de ácaros.

– Lavar el material textil con frecuencia, en agua caliente (60º C)

– Mantener la humedad relativa por debajo del 50% mediante el empleo de deshumidificadores.

– Emplear fundas de plástico para cubrir sofás y camas.

– No permitir que nuestra mascota juegue con elementos textiles (nudos de algodón, peluches, pelotas de trapo…) Sus juguetes deben ser de vinilo o latex.

– Aspirar los suelos con frecuencia.

– Eliminar el pelo muerto y descamaciones de nuestra mascota, mediante el cepillado diario en el exterior de la vivienda. (Terraza, parque)

Es importante tener en cuenta, que aunque hiciéramos todo lo anteriormente descrito de manera rigurosa, es muy poco probable que la alergia de nuestro perro o gato se resolviera completamente. Por tanto, no se trata de obsesionarse con medidas drásticas, si no de tomar conciencia de que algunas de estas acciones pueden hacer un poco más fácil la vida de nuestro mejor amigo.

Nos vamos a la playa.

Llega el verano, y con él, la época de acercarnos a las costas para disfrutar con nuestro amigo,de unos días de sol y playa. Por eso vamos a repasar someramente los cuidados y precauciones que debemos tener en cuenta en estas fechas, con caracter general, y centrados especialmente en la protección de la piel de nuestros perros y gatos.

– Cuidado con el SOL ; aunque suene un poco raro nuestras mascotas son también muy sensibles a los efectos de la radiación solar, siendo esto  especialmente importante en gatos y perros de color blanco o poca pigmentación. Como ejemplo, la exposición reiterada a los rayos uva se ha implicado de modo directo en la aparición de tumores como el Carcinoma de Células Escamosas, reacciones inflamatorias como la Dermatosis Actínica  y en la activación de enfermedades de tipo autoinmune, como el Lupus eritematoso. No permitas que tu perro o gato tome «baños de sol» en la horas centrales del día.

– Controla los PARASITOS , en algunas zonas de nuestro litoral existe un mayor riesgo  para los perros de contraer la Filariosis o la enfermedad del gusano del corazón, actualmente existen tratamientos preventivos muy seguros y eficaces, consulta a tu veterinario antes de emprender el viaje.

–  Disfruta del MAR, el agua salada no es un problema para tu perro, aunque es recomendable aclararle con agua dulce al final del día.

– Nunca le dejes en el COCHE  con la ventanillas cerradas, aunque solo sea un momento, el temido golpe de calor puede ser fatal.

FELIZ VERANO.

Ya llega el buen tiempo ¿ Le pongo un collar antiparasitario o pipetas?

Se acabaron los cielos grises, con la llegada del buen tiempo, la vida estalla en las cunetas, los colores se apoderan de los parques y todo nos invita a disfrutar del aire libre mucho más, y para los que tenemos perro es una verdadera  fiesta.  Pero no todo son buenas noticias, los «bichejos» ,que parasitan a a nuestras mascotas y que a menudo les transmiten enfermedades, también estan mucho más activos. Es el momento de utilizar un sistema de protección antiparasitario eficaz, seguro y duradero. Es entonces cuando surge la pregunta ¿ Es mejor  ponerle un collar antiparasitario o emplear las novedosas pipetas spot on?, vayamos por partes:

– Los collares antiparasitarios son el sistema «tradicional»  de protección frente a los parásitos. Suelen mantener su efecto entre 3 y 6 meses, por lo que suelen resultar cómodos para el propietario. Es importante decir que no todos los collares son iguales, atendiendo al compuesto antiparasitario empleado, su eficacia y espectro de acción fluctua muchísimo. En términos generales, desconfie de los collares antiparasitarios «baratísimos» que venden en supermercados y grandes superficies.

– Las pipetas antiparasitarias, se depositan en la zona dorsal del cuello del animal a tratar y se distribuyen por todo su pelaje en pocas horas, es un producto más novedoso y de fácil aplicación. Su eficacia se mantiene 1 o 2 meses por término medio, y como en el caso de los collares su composición e indicaciones varían de una marca a otra. Su eficacia es mayor en el control de pulgas, en general .Son más recomendables en animales que conviven con otras mascotas o niños pequeños, ya que en ocasiones, estos tienden a jugar con los collares e incluso ingerirlos, pudiendo ocasionar intoxicaciones accidentales.

En resumen deberemos elegir collar o pipetas atendiendo al habitat de la mascota, el parasito más frecuente en nuestra región geográfica y criterios de seguridad y comodidad en su empleo. En algunos casos puede estar indicado emplear una combinación de ambos, pipetas y collar, siempre consultandolo con tu veterinario, que el es el que mejor te podrá asesorar siempre.

FELIZ PRIMAVERA.

¿Son los perros como los Gremlins?

En la famosa película de Joe Dante, los Gremlins, todos recordamos que una de las reglas de oro era que estos bichillos no se podían mojar bajo ningún concepto. Durante años se ha asumido por propietarios y veterinarios que los perros eran una especie  de Gremlin y que por tanto bañarlos regularmente podría ser  fatal para su piel, además de traer funestas consecuencias en general. Se decía: » Al perro, bañeló como mucho cada 2 o 3 meses» .Pues bien, hoy podemos asegurar que esta creencia es radicalmente falsa, si bien como todos los mitos tiene algo de cierto. El empleo de productos muy agresivos para el baño, como antiparasitarios o champús con elevada proporción de detergentes, puede atentar contra la integridad del  llamado manto lipídico superficial o manto graso, desencadenando irritaciones, sequedad cutanea (xerosis) y caspa. El problema no es la frecuencia con la que se realice el baño, sino el producto que empleemos . Busque consejo en un profesional veterinario especializado en dermatología veterinaria, y este le asesorará convenientemente. Actualmente sabemos que una elevada frecuencia de baño en el perro alérgico, no solo no es perjudicial sino que es muy aconsejable, ya que la mayoría de los alergenos penetran en el organismo por via percutánea,y no inhalada como se pensaba hasta hace no mucho tiempo.

En resumen, siempre que me preguntan: » ¿ Cada cuanto puedo bañar a mi perro, si esta sano?», contesto algo que dice un gran dermatólogo veterinario , y que resulta muy liberador para el propietario, «Báñelo siempre que esté sucio» .

Su perro no es un Gremlin, aunque algunos lo parecen.